La puesta en funcionamiento del tranvía va a suponer para los ciudadanos de Vitoria-Gasteiz una nueva forma de moverse por la ciudad. Un nuevo "vecino" de acero y cristal que empezará a trasladar viajeros a partir de Navidad.
Décadas después de caer en el olvido, el tranvía vive también ahora un momento de expansión sin precedentes, el mayor desde la década de los 60. Y Vitoria ya cuenta con un medio de transporte confortable, rápido, fiable, moderno y seguro.
Un acertado resumen al que se le puede añadir otras dos variables que en este momento no son de menor importancia. También es ecológico, limpio, sin emisiones contaminantes. O, como se dice ahora, «sostenible». Y, por ello, es igualmente un símbolo, un proyecto capaz de imprimir un marchamo de modernidad y de conciencia verde a cualquier capital. Notable paradoja que un medio de locomoción apartado de las calles por decadente venga ahora a reclamar de nuevo su espacio con un aura radicalmente opuesta.
Siguiendo con el análisis el tranvía transporta a más personas por viaje que un autobús, es más rápido, alcanza velocidades comerciales de 20 kilómetros y puede garantizar puntualidad gracias que tiene prioridad en los semáforos.
Pero el tranvía, además, es otra cosa. Los metros ligeros constituyen un medio excelente para revitalizar el centro de las ciudades y colaborar en la mejora del tráfico rodado. Y son además una apuesta por el transporte sostenible.
Un transporte de superficie que circula por las calles, por espacios reservados o compartidos con otros vehículos. Accesible, sin límites, porque su versatilidad le permite adaptarse a cualquier tipo de superficie urbana: asfalto, adoquines, piedra, arena, hierba... Los beneficios económicos que este sistema aporta a una ciudad no son menos importantes: mejora los accesos urbanos, con el consiguiente ahorro de tiempo y de gasto en combustible, y potencia el desarrollo de los núcleos que concentran la actividad comercial. El tranvía se convierte así, en un motor que impulsa las transformaciones del proyecto urbanístico y social de una ciudad. A diferencia del metro, el tranvía es un medio que recorre la superficie, y que, en consecuencia, obliga a reordenar los espacios por los que discurre. Una oportunidad de oro para que el peatón recupere la calle y hacer de Vitoria una ciudad más habitable.
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