José Ignacio Besga Subdirector general de la Vital. ¿Puede un abogado y financiero llegar a ser poeta? Algunos verán una contradicción, pero al tallar sus sentimientos con palabras llega a lo más hondo de lo humano Pasiones confesables
FRANCISCO GÓNGORA
Gregorio Marañón lo definiría como un trapero del tiempo. Retales de minutos tomados aquí y allá que la gente no suele aprovechar y que ratito a ratito suman alguna que otra hora. José Ignacio Besga Zuazola (Vitoria, 1948) es un tipo así. Escribe todos los fines de semana y una hora al día por la noche, y en vacaciones, naturalmente. Es ese tiempo que otros dedican a pasear por el campo, ir al fútbol o jugar al golf. En su día se enganchó al deporte de la pelotita y el agujero. También llegó a ser cinturón negro de taekwondo. Todavía conserva un saco de golpes colgado del techo de la habitación de uno de sus hijos donde ahora escribe y con el que aún se desahoga. Robar tiempo al tiempo vale la pena para él cuando da rienda suelta a su gran pasión: escribir poesía.
José Ignacio Besga es abogado economista por la Universidad de Deusto, subdirector general y secretario general de la Caja Vital y preside, además, el Consejo Social de la ciudad, una suerte de sanedrín de hombres sabios que emiten informes y aportan juicios sensatos sobre las realidades de la vida municipal. Tanta obligación profesional parece difícil poder compatibilizarla con la lírica pero es que escribir ha sido siempre una actividad ligada a su vida. «Escribo poesía desde los 20 años y no ha sido fácil dar el paso de publicar». Dedicó sus primeras letras libres con muy pocos años a unos patos salvajes volando contra un cielo rojo. Ya se notaban sus aficiones. Paisaje y naturaleza, dos de las cuestiones sobre las que volverá siempre, incluso en la pintura, otra de sus pasiones.
Como tantos niños sus primeras lecturas fueron los libros de editorial Bruguera con 250 ilustraciones: Robin Hood, Guillermo Tell, las aventuras de Guillermo Brown. También los cómics como Superman o el Capitán Trueno. Héroes infantiles que a medida que crecía fue cambiando por otros personajes como los de Lawrence Durrell con su 'Cuarteto de Alejandría', Julio Cortázar, Cabrera Infante, Jean Paul Sartre o Camus.
En la universidad vestía con pose existencialista, completamente de negro. Y leía a la que luego fue su esposa Amparo versos de Bertold Brecht. «Y no me perdía los seminarios de José Manzana, un filósofo que murió en los Pirineos, a un paso de que se le reconociera su genialidad. También acudía a las charlas en el colegio Mayor de Deusto sobre jazz que ofrecía el entonces cónsul de Suecia en Bilbao.
Separar dos mundos
No es muy común que alguien que tiene en los números el soporte de su vida laboral, aunque él insista en que se dedica a la parte más social de la Caja Vital, tenga un corazón para rimas y sonetos. «No hay una contradicción al escribir versos. Mis compañeros ya conocían mi faceta literaria y en ellos han tenido una buena acogida mis libros. En otras instituciones como el consejo social procuro aportar seriedad y discreción. Muy poca poesía», advierte.
Basta conversar un poco con José Ignacio para averiguar que no estamos para nada ante un tiburón de las finanzas. Si acaso ante un directivo de Banca protector de las artes. Usa bien sus armas de encantador y diplomático. Una sonrisa y una suave dicción le bastan para la tertulia amable, el comentario preciso o la cita enciclopédica.
Su viaje por el camino de la poesía tiene hasta ahora cuatro estaciones recorridas con otros tantos poemarios publicados y muchas más por hacer. El primero de ellos fue 'El Ámbar Gótico' (2006) dedicado a la catedral vieja de Vitoria, a instancias de la fundación que gestiona su deslumbrante recuperación. Se trata de un homenaje a un «viejo y mágico edificio» que sobrevive. El segundo, 'Poética de la Tierra Herida' (2008) habla de ecología y es un intento de captar la esencia de la naturaleza y el acoso que sufre por los humanos. El tercero, hasta ahora «el más íntimo» y el más lírico de todos, se llama 'Poesía para seducir a la tristeza', un título que engancha con su definición de que los versos «son melancolía con un componente de tristeza».
También pintura
El último libro, '20 poemas de jazz para Haití', es otro encargo a beneficio de Manos Unidas en el que sus versos son parte de un conjunto de fotografía, pintura -otro arte en el que se arriesga porque ha pintado aunque ahora lo tiene abandonado-, música de jazz y solidaridad. Arte para recaudar fondos para el castigado país caribeño. Esos son los libros publicados porque Besga no deja de crear nuevos mundos líricos y hasta ha terminado una novela que anda puliendo.
Le duele pero reconoce que la poesía es un género de minorías. «Se lee mucho pero por muy pocos lectores. Son libros que tienen tiradas de 800 ejemplares como media y es muy difícil salir de esas cifras. Se recibe 1 euro por libro y no los vendes todos así que te devuelven la mitad. La poesía es preciosa para escribir, pero hacerlo muy bien exige muchísimo. Solamente los consagrados, como Caballero Bonald, pueden vivir de ella».
Apelar al sentimiento
Aventura que en tiempos de crisis el interés por la palabra crece. «Son tiempos proclives para reflexionar y este tipo de literatura ayuda cuando te identificas con los versos, lo que no resulta especialmente complicado, sobre todo cuando se apela a los sentimientos».
Posiblemente sea más fácil escuchar poesía que leerla, piensa Besga. «De hecho los recitales por rapsodas tienen éxito. Como la música que es la primera en llegar al cerebro o al corazón, la poesía recitada sigue ese camino y no se rechaza nunca porque ¿quién no ha escrito un poema, aunque sea de amor?», se pregunta.
Será de minorías pero sigue pesando mucho en la historia de la literatura. Nombres como Quevedo, Góngora, Garcilaso, García Lorca, Machado, Hierro han escrito páginas gloriosas. Unas letrillas inéditas de un grande es un hecho cultural de primer orden como se ha demostrado con unos poemillas de Juan Ramón Jiménez que han aparecido recientemente. Machado todavía concita en su tumba de Colliure una legión de admiradores que le piden cosas como si fuera un santo civil. La poesía sigue cargada de futuro, como dijo un día Gabriel Celaya y a veces eso se demuestra en revoluciones políticas como la de Túnez, protagonizada por raperos urbanos. «La poesía social es muy poderosa y puede llegar a ser un detonante lo mismo que las canciones con letras poéticas», piensa el trovador.
Besga entreteje con palabras su ajuste de cuentas con la vida, busca con propia voz en el ruido del mundo la música idónea a su obsesión, combina su optimismo genuino y la inmersión gozosa poniendo sílabas a todo lo que nos rodea, iluminando el presente con su pensamiento, con su sensibilidad.
Ya lo decía Martín Heidegger: «La realidad de verdad del hombre es en el fondo poética. No tiene parangón como expresión íntima de sentimientos».
Dos conocimientos
Afirma Miguel Delibes de Castro en el prólogo de 'Poética de la Tierra Herida' que la ciencia y la poesía enfrentan al ser humano a dos tipos de conocimientos distintos. El primero presume del distanciamiento y la objetividad. El segundo es la emoción misma, la cercanía, el yo convertido en palabra. Dice también que ninguna revista científica aceptaría una descripción de Doñana de Caballero Bonald, «pero no hay otra más acertada. Los científicos pueden transmitir mucha información decir muchas cosas pero algunas solo pueden sentirse y se sienten con poemas como estos: 'Inclinado sobre la tierra removida me asomo al borde del sentido de las cosas'».
En ese mismo libro se pueden encontrar versos como este: «La vida retrocede paso a paso según van cayendo los últimos refugios nada detiene el peso extenuante del hormigón».
Pero también hay sitio para la esperanza: «Un anillo verde / un frágil círculo concéntrico/ de especies asombradas/ rescatado en la lucha abierta /por la sostenibilidad». Palabras para definir el esfuerzo de Vitoria por crear un espacio verde natural alrededor de la capital.
Besga no solo escribe para sí. Bajo su iniciativa se han creado certámenes de poesía como el que organiza la Fundación Krea para jóvenes poetas y la Fundación Mejora para poetas de la tercera edad. Ha participado en diversos coloquios y conferencias y ha sido jurado de numerosos concursos. También forma parte de la asociación de Creadores Literarios de Álava.
Hay dos versos suyos que que recogen su especial sensibilidad. «Regreso a la poesía para descubrir de entre el tumulto, las palabras esenciales», escribe. El otro dice: «Viajo por mi propio laberinto a cuyo centro perdido posiblemente no llegue nunca».
Versos en la escuela
La poesía no puede morir nunca, decía José Hierro, mientras haya niños que aprendan versos en la escuela. Y Besga va más allá. Aconseja ponerse delante de la página en blanco y escribir: «Es terapéutico». Y muy balsámico porque el secretario general de la Caja Vital transmite paz y su método es escribir. «Tal vez mi poesía tienda a la subjetividad y exista en ella una parte de experiencia personal. Pero también hay algo de esencialismo».
1- Esta noche dime que me quieres. Federico Moccia. Planeta
2- Prisionero en el cielo . Carlos Ruiz Zafón. Planeta
3- El jardín olvidado. Kate Morton. Suma de letras
4- El temor de un hombre sabio. Patrick Rothfuss. Plaza&Janés
5- El imperio eres tú. Javier Moro. Planeta
6- La palabra se hizo carne. Donna Leon. Seix Barral
7- Años lentos. Fernando Aramburu. Tusquets
8- El temblor del héroe. Álvaro Pombo. Destino
9- Diario de invierno. Paul Auster. Anagrama
10- La sonrisa de las mujeres. Nicolás Barreu. Espasa
1- Viaje al optimismo. Eduardo Punset. Destino
2- La soledad de la Reina. Pilar Eyre. La Esfera
3- ¡Vamos!. Arantxa Sánchez Vicario. La Esfera
4- El precio del trono .Pilar Urbano. Planeta
5- Ahora yo. Mario Alonso Puig. Plataforma
6- Gente tóxica. Bernardo Stamateas. Vergara
7- Todos los niños pueden ser Einstein. Fernando Alberca. El Toro Mítico
8- Los desafíos de la memoria. Joshua Foer. Seix Barral
9- Saber cocinar postres. Mariló Montero. Temas de Hoy
10- Por ti lo haría mil veces. Isabel Sartorius. Martínez Roca
1- Artzapezpikuaren besita. Adam Bodor/ Unai Elorriaga. Elkar
2- Lasterka. Jean Echenoz. Meettok
1- Garrako gerrak Oñatin. Gogoratu Guran Taldea. Intxorta
2- 1512 Nafarroaren konkistak. VV. AA. Txertoa-Abarka
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