El pianista milanés, gran promotor de la música contemporánea, cumple 70 años encumbrado gracias a su rigor y capacidad analítica
CÉSAR COCA
Es el único gran pianista moderno que no ha grabado (ni apenas tocado) nada de Rachmaninov, Chaikovski ni Shostakovich. No es que no le vaya la música rusa. Tampoco ha frecuentado a Ravel, ni a Mendelssohn o Grieg. Apenas ha grabado obras de Prokofiev y Liszt. Incluso hay un dosis realmente pequeña de Mozart. En cualquier otro caso, dejar a un lado a tan grandes compositores para el piano equivaldría a autocondenarse al ostracismo. No en el suyo. Maurizio Pollini, que acaba de cumplir 70 años, ha construido una carrera modélica sobre un repertorio estrictamente contemporáneo y las obras de Beethoven, Chopin, Brahms y Schumann. Y muy poco más. Él se lo puede permitir.
La crítica considera a Pollini el más sabio constructor de arquitecturas musicales. Un analista que levanta edificios pianísticos de enorme complejidad estudiando las partituras originales hasta en sus menores detalles, despojándolas de adherencias acumuladas por intérpretes de todos los tiempos y dejándolas desnudas. Por eso se ha convertido en un músico indiscutible, en un artista cuyos escasos conciertos son recibidos con enorme expectación. La misma con la que se acogen sus grabaciones, aunque vuelva una y otra vez a las obras que le son más queridas.
Lo acaba de hacer con el Concierto Nº 1 de Brahms. Ya lo había grabado en 1979 con la Filarmónica de Viena, bajo la dirección de Karl Böhm. Lo volvió a llevar al disco en 1997 con la Filarmónica de Berlín y su amigo y socio musical del alma, Claudio Abbado. Y ahora, para festejar su cumpleaños, lo ha registrado con la Staatskapelle de Dresde y Christian Thielemann a la batuta. No es el único caso de obra que ha grabado más de una vez, aunque sí puede ser el llamativo.
Esa repetición solo se entiende por un afán perfeccionista llevado al límite, por ese deseo de descubrir hasta el último secreto de la partitura. Le viene de familia: Pollini (Milán, 5 de enero de 1942) es hijo de un arquitecto y una intérprete musical, y sobrino de un escultor. Es decir, que el arte se respiraba en todos los rincones de su casa. Y solo un perfeccionista irredento es capaz de ganar a los 18 años el Concurso Chopin de Varsovia -el más importante de su especialidad en esa época-, recibir por ello los más encendidos elogios de Artur Rubinstein y pese a todo decidir que aún tenía que estudiar mucho más antes de lanzarse a los auditorios.
Singular
El milanés ha recibido las mejores influencias: además de Rubinstein, una leyenda viva del teclado y para muchos el mejor pianista del siglo XX, trabajó también con Arturo Benedetti Michelangeli, un artista heterodoxo y genial. Lo aprendido con ambos se puede ver claramente en su trayectoria.
En Pollini todo es singular. Lo es su austeridad personal, su timidez y un carácter casi de asceta. Lo fue su iniciativa, junto a Abbado y el compositor Luigi Nono, de crear 'Musica-realtà', un proyecto musical que llevó la clásica a polígonos industriales y pequeños pueblos de Italia. Lo fue también su militancia comunista en un tiempo en que la música clásica y sus intérpretes eran tachados de aristocráticos. O su participación en manifestaciones contra la guerra de Vietnam y las dictaduras latinoamericanas. Incluso ahora, abandonada la militancia comunista, cuando las nieves han clareado sus sienes, como dice el tango, mantiene ese arranque de rebeldía, no solo respecto de lo que está lejos, sino también de lo que tiene muy cerca. Ahí está su participación en manifiestos contra Berlusconi, junto a intelectuales de la talla de Umberto Eco y héroes como Roberto Saviano.
Decir Pollini hoy es referirse a versiones inolvidables de los 'Nocturnos' de Chopin, las sonatas de Beethoven (si no han escuchado su grabación de la 'Hammerklavier' salgan corriendo a localizarla), un puñado de obras de Schumann... y otras muchas de Boulez, Scelsi, Berio, Nono y unos cuantos más. Es decir, la vanguardia más exigente de la segunda parte del siglo pasado.
Partidario de tocar la música de Bach al piano (aunque solo ha grabado 'El clave bien temperado' del gran catálogo del músico de Eisenach), tan respetuoso con la partitura que hay quien lo considera casi un integrista, se le acusa a veces de ser tan analítico que deja poco espacio a la pasión. Es cierto que su manera de abordar la música es frontalmente opuesta a la su colega Martha Argerich, siempre un volcán en erupción. Pero sus propuestas llegan también al corazón del oyente, aunque sea por otra vía.
Por eso Pollini es un ídolo no solo para el público sino también para una legión de jóvenes pianistas. Su carrera como director -ha tomado la batuta unas cuantas veces, y no solo para simultanearla con el teclado- ha adquirido en cambio menos relieve. Por decirlo de otra forma, ni es ni ha querido ser otro Ashkenazy ni otro Barenboim, que desde hace veinte años dedican tanto o más tiempo a la dirección que al piano. Si hubiese que definir al milanés con una sola palabra, no sería difícil hallarla: rigor.
1- Esta noche dime que me quieres. Federico Moccia. Planeta
2- Prisionero en el cielo . Carlos Ruiz Zafón. Planeta
3- El jardín olvidado. Kate Morton. Suma de letras
4- El temor de un hombre sabio. Patrick Rothfuss. Plaza&Janés
5- El imperio eres tú. Javier Moro. Planeta
6- La palabra se hizo carne. Donna Leon. Seix Barral
7- Años lentos. Fernando Aramburu. Tusquets
8- El temblor del héroe. Álvaro Pombo. Destino
9- Diario de invierno. Paul Auster. Anagrama
10- La sonrisa de las mujeres. Nicolás Barreu. Espasa
1- Viaje al optimismo. Eduardo Punset. Destino
2- La soledad de la Reina. Pilar Eyre. La Esfera
3- ¡Vamos!. Arantxa Sánchez Vicario. La Esfera
4- El precio del trono .Pilar Urbano. Planeta
5- Ahora yo. Mario Alonso Puig. Plataforma
6- Gente tóxica. Bernardo Stamateas. Vergara
7- Todos los niños pueden ser Einstein. Fernando Alberca. El Toro Mítico
8- Los desafíos de la memoria. Joshua Foer. Seix Barral
9- Saber cocinar postres. Mariló Montero. Temas de Hoy
10- Por ti lo haría mil veces. Isabel Sartorius. Martínez Roca
1- Artzapezpikuaren besita. Adam Bodor/ Unai Elorriaga. Elkar
2- Lasterka. Jean Echenoz. Meettok
1- Garrako gerrak Oñatin. Gogoratu Guran Taldea. Intxorta
2- 1512 Nafarroaren konkistak. VV. AA. Txertoa-Abarka
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