literatura

La ruta de los libros

A medio camino entre la borgiana biblioteca de babel y los parques temáticos, algunos pueblos se han revitalizado gracias a la Literatura

TXANI RODRÍGUEZ. Encomendar la recuperación económica de un pueblo al, a menudo doliente, mercado de los libros puede sonar a ocurrencia quijotesca. Sin embargo, la realidad con todas sus letras, pero también con sus insobornables números, le ha dado acomodo a esta idea y ha demostrado que es un proyecto viable, al menos en algunos casos. El paradigma de esta feliz posibilidad es Hay-on-Wye, la más antigua Villa del Libro de todas cuantas se desperdigan por el mundo.

En 1960, Richard Booth, un joven bibliófilo graduado en Oxford, decidió, al regresar a su pueblo, convertir esa localidad galesa, derramada a los pies de las montañas Negras, en una enorme librería e impulsar de ese modo la deprimida economía de su negocio familiar y de su pequeña ciudad. Con ese objetivo, inició una búsqueda incansable hasta conformar una enorme biblioteca de segunda mano. «Si compras libros de todas partes del mundo, tus clientes vendrán de todas partes del mundo», decía convencido. En 1962 abrió su primera librería en una vieja estación de bomberos. Compró también un castillo en ruinas que llenó con los libros que mandaba en barco hasta Hay. Pronto, otros siguieron su ejemplo. Pero este pequeño pueblo de dos mil almas habría de vivir aún el capitulo más extravagante de su historia. El 1 de abril de 1977, la villa se declaraba reino independiente de las islas británicas. Booth se autoproclamó rey y nombró, según se cuenta, a su caballo, un pura sangre, Primer Ministro. Emitieron pasaportes, billetes y títulos nobiliarios. Por supuesto, la respuesta de las autoridades británicas llegó rápido, pero el desmentido oficial no hizo sino dotar a la singular proclamación de una publicidad extraordinaria, que atrajo aún a más visitantes.

Actualmente, Hay-on-Wye cuenta con una treintena de librerías, una casa de subastas de libros, talleres de encuadernación y varias tiendas de artesanía relacionadas con el sector. Por las calles de esta villa un pregonero, de gala medieval y empuñando una campanilla, evita despistes improbables: «Bienvenidos a The Hay, un nombre de origen normando, el mayor mercado de libros de segunda mano del mundo».

En 1988 se llevó a cabo la primera edición del Hay Literary Festival, que se celebra desde entonces, con extensiones en otros países. Este evento atrae a miles de personas, a pesar de que no cuenta con el entusiasmo del Rey, que lo considera excesivamente comercial y ajeno a la filosofía inicial por incluir la venta de libros nuevos. A pesar del desacuerdo de Booth, el Hay Festival refrenda su éxito a cada nueva edición. Tanto es así, que, desde hace años, se celebran extensiones del mismo fuera del pueblo galés. En mayo, Granada acogió este evento, que reunió a escritores como José Saramago, Ohran Pamuk y Javier Cercas, entre otros muchos.

Sea como fuere, y más allá del festival, más de medio millón de bibliófilos y turistas visitan Hay cada año. El impacto económico, tal y como señaló ya en 1995 un estudio encargado por la Oficina de Turismo de Escocia, no sólo benefició a Hay sino a la región e incluso a todo el País de Gales. El periodista Alberto Cañagueral, gran conocedor de estas villas, describe el bullicioso reinado de los libros en pueblos como Hay: «En la Lion Street, la librería de Richard Booth, alberga unos 400.000 libros y cosecha la fama de ser la de mayor surtido del mundo. En la misma calle, se encuentra la casa negra del horror, el crimen y los detectives: aquí, en Morder & Mayhen, reinan el perro de Baskerville, Agatha Christie y Edgar Allan Poe. Los amantes de la poesía deben entrar en The Poetry, donde el galés Dylan Thomas es el rey de las ventas».

Parece lógico que ante el éxito obtenido por Hay-on-Wye, el modelo fuera exportado a otros lugares. Y así fue. En la actualidad, hay una treintena de 'pueblos-libro' por el mundo, muchos de ellos, como Redu, Bredevoort y Urueña están agrupados en la Asociación Internacional de Villas del Libro. Esta organización, se fundó en el año 2000 con el fin de intercambiar ideas y organizar actos conjuntos, así como para tomar la vía del comercio electrónico y poder llegar, de esa manera, a más personas. Otras villas, como Montolieu, no forman parte en la actualidad de esta red aunque sea el libro su indiscutible seña de identidad.

MONTOLIEU (FRANCIA)

Cuando a Michel Braibant, un encuadernador de Carcasona que vivía en Saissac, se le ocurrió que Montolieu se convirtiera en Villa del Libro, los nubarrones del paro y el despoblamiento que se cernían sobre este pequeño pueblo comenzaron a despejarse. En otros tiempos, Montolieu había conocido la prosperidad gracias al sector textil. Los rebaños de ovejas, que abrevaban en las aguas de los ríos Dure y Alzeau, aportaban lana y, de alguna manera, estabilidad económica. Pero el siglo XX traería consigo la decadencia económica.

Fue en 1990 cuando, apadrinado por los fundadores de Hay-on-Wye y Redu, Montolieu, con apenas 800 habitantes, renació como Villa del Libro y las Artes Gráficas. Actualmente, alrededor de la iglesia de St. André, se apilan libros antiguos y de segunda mano, y la más de media docena de librerías que se alojan en estrechas callejuelas brinda un fondo interesante en el que curiosear sin prisa. Los bibliófilos también pueden visitar el Museo Michel Braibant, dedicado a las artes y los oficios del libro. Además, a unos siete kilómetros del pueblo, se alza un antiguo molino de papel del siglo XIII que el propio Braibant, fallecido en 1992, incorporó a su proyecto integral. Hoy, ese molino produce papeles hechos a mano y es un museo vivo que permite descubrir la historia de las máquinas antiguas, de los sistemas hidráulicos y de la fabricación artesanal de papel.

Montolieu es, sin duda, una de las Villas del Libro más dinámicas. Se organizan multitud de actividades y talleres, para que la cosa no decaiga y para celebrar, quizás, que el libro cambió el destino de este pueblo ubicado a los pies de la Montaña Negra.

REDU (BÉLGICA)

Emplazado en las Ardenas belgas, junto a Luxemburgo, y rodeado de prados y bosques, Redu se convirtió en 1984 en el primer 'pueblo-libro' de la Europa continental y en el segundo del mundo. Impulsado también por Richard Booth y por el periodista y escritor Noel Anselot, reprodujo el patrón de la célebre villa galesa: comprar casas abandonadas, granjas y establos de un pueblo en declive para transformar en librerías esos espacios. El éxito fue, de nuevo, inmediato. Más de 200.000 mil personas recalan cada año en Redu, un pueblo de cuatrocientos habitantes que gracias al espíritu libresco renació de sus cenizas. La romántica seducción que ejercen los libros, siquiera como objeto, y el atractivo más mundano de festivales como La noche del Libro que allí se celebran son, a tenor de los datos, un reclamo poderoso.

BREDEVOORT (HOLANDA)

En 1993, el pueblo medieval de Bredevoort situado al oeste de Holanda, muy cerca de Alemania, se constituyó también en Villa del Libro. En sus casas, muchas del siglo XVII, se han abierto una treintena de librerías, galería de arte y estudios. Además, cada tercer sábado de mes se organiza un mercado del libro al que acuden libreros de todo el país y se celebran demostraciones de encuadernación.

URUEÑA (ESPAÑA)

En el centro de Castilla, en los confines de los Montes Torozos y la llanura de Tierra de Campos, se encuentra Urueña, la primera Villa del Libro de España y la más joven del mundo que, a diferencia del ímpetu particular de Hay-on Wye, nació auspiciada por la Diputación de Valladolid. Fue, sin embargo, el catedrático de Lengua y Literatura Jorge Manrique Martínez, quien tuvo la idea. Este vallisoletano, al pasar unos días en la libresca Hay, pensó que podría hacerse algo similar en algún pueblo de su provincia. Finalmente, la Diputación consideró que Urueña reunía la condiciones socialdemográficas, patrimoniales e históricas necesarias para acoger el proyecto. Este pueblo amurallado y de trazado medieval, en el que viven algo más ciento cincuenta habitantes, cuenta con diez librerías; algunas especializadas, como la Librería el 7, que dedica un espacio preferente en sus estanterías a la temática taurina. José Jiménez, abonado al tendido 7 de la plaza de las Ventas, comenzó a trabajar desde Madrid a través de Internet, pero poco después decidió lidiar con el público cara a cara y ofrecer directamente libros, carteles, revistas y grabados relacionados con el mundo del toro. Pero el balance de su decisión no es bueno: «La verdad es que los resultados económicos son desastrosos. La Diputación puso ilusión y su idea es encomiable, pero la orientación va más hacia una villa cultural que hacia una villa del libro», señala. «Hay mucha mezcla de librerías, de libros nuevos, y la gente no va a ir a Urueña a ver novedades. El pueblo es muy bonito, la gente visita y, es después de la visita, cuando se pasa por las librerías», asegura Jiménez. El propietario de la librería Alejandría, Miguel Ángel Ortega, centrada en el libro antiguo, tampoco está satisfecho con los resultados obtenidos: «Habría que mejorar algunas cosas para que tener una librería en Urueña fuera un negocio rentable». «Hemos creado una asociación, LIVILI, porque queremos que se lleven a cabo iniciativas coherentes con el mundo del libro. Queremos que la gente esté a gusto, que vuelvan», anuncia. Así mismo, recuerda que esta villa es un proyecto público en el que se involucraron empresas privadas y que «la acción de las institución repercute en el negocio». La Asociación de Libreros de Viejo y Antiguo de Castilla León (ALVACAL) también tiene su tienda en esta localidad. Y junto a ella, abren sus puertas cada mañana otras como Alcuino Caligrafía o la Librería Samuel. Urueña alberga también el Espacio para la Lectura, la Escritura y sus Aplicaciones, e-Lea, que cuenta con áreas expositivas, pedagógicas, de investigación y documentación y recreativas.

El director del proyecto, Pedro Marín, realiza un balance muy positivo de: «desde su inauguración, el 15 de marzo de 2007, la villa ha recibido más de 120.000 visitantes». Entre otras actividades, se han celebrado numerosas jornadas, conferencias, presentaciones y talleres. Durante los fines de semana, excepto en julio, agosto y septiembre, quien se acerque a Urueña, un pueblo ubicado en «el centro del centro de Castilla», como reza un poema de Antonio Colinas que preside el vestíbulo de e-Lea, podrá participar en talleres de caligrafía, ilustración o encuadernación.

Buscador de libros

Los libros más vendidos

Castellano
Ficción

1- Prisionero en el cielo . Carlos Ruiz Zafón. Planeta

2- El jardín olvidado. Kate Morton. Suma de letras

3- El temor de un hombre sabio. Patrick Rothfuss. Plaza&Janés

4- Tiempo de Arena. Inma Chacón. Planeta

5- Libertad. Jonathan Franzen. Salamandra

6- El puente de los asesinos. Arturo Pérez-Reverte. Alfaguara

7- El imperio eres tú. Javier Moro. Planeta

8- La brecha. Toti Martínez de Lezea. Maeva

9- El el país de la nube blanca. Sarah Lark. Ediciones B

10- El verano sin hombres. Siri Hustvedt. Anagrama

No ficción

1- Viaje al optimismo. Eduardo Punset. Destino

2- La comida de la familia . Ferrán Adrià. RBA

3- Steve Jobs. La biografía. Walter Isaacson. Debate

4- El precio del trono .Pilar Urbano. Planeta

5- ETA. Las claves de la paz. J. Eguiguren y L.R. Aizpeolea. Aguilar

6- La soledad de la Reina. Pilar Eyre. La Esfera

7- La economía del miedo. Joaquín Estefanía. Galaxia Gutenberg

8- Viñetas para una crisis. El Roto. Mondadori

9- Toma un café contigo mismo. Walter Dresel. Planeta

10- Paseos con mi madre. Javier Pérez Andújar. Tusquets

Euskera
Ficción

1- Dorian Greyren egiazko erretratua. Aitor Arana. Txalaparta

2- Sakoneta. Xabier Mendiguren. Elkar

3- Zaharrak ez zuen hil nahi.Gaizka Zabarte. Susa

No ficción

1- Portugueta-hautatu baliokidea. Roberto Tejera. Elkar

2- Zu zara orain txoria. Mikel Etxaburu. Elkar

3- Kukutza. Lutxo Egia. Txalaparta

Vocento