La Fundación Juan March reúne por primera vez un gran número de obras de Deineka, principal figura del realismo socialista
EDUARDO LAPORTE
George Orwell afimó en su ensayo 'Why I Write' que toda actitud en la vida está impregnada de política. Incluso el apolítico está defendiendo una actitud política, al defender la menor injerencia posible de política en la vida pública y en su vida privada. El arte, en su caso la literatura, también es político, porque quiere, opinaba Orwell, empujar el mundo en una dirección. La elección de tal o cual adjetivo, visto así, tiene algo de compromiso político. Optar por una estética es también decir «me gustaría que el mundo fuera así».
¿Y qué pasa entonces cuando un arte tiene directamente una función política? Dicen que la verdadera esencia del arte reside, precisamente, en su falta de función. ¿Es el arte al servicio de la política menos arte? El propósito de esta exposición, 'Una vanguardia para el proletariado', es valorar la faceta artística de un pintor ruso, Aleksander Deineka (1899-1969), comprometido radicalmente con el socialismo, del que ilustró diversas escenas durante la primera mitad del siglo XX. La muerte de Josef Stalin (1953), marca la fecha límite de los cuadros que se exponen en la amplia muestra de la Fundación March.
La exposición, según se lee en los textos explicativos, pretende mostrar a este máximo representante del realismo socialista como una figura con valor intrínsecamente artístico, sin negar por ello la faceta propagandística de su obra. Se quiere ensalzar un arte a menudo denostado como «un mero ejercicio kitsch y academicista», con unas obras que nacieron como «formidables metáforas de la utopía soviética de la total transformación revolucionaria de realidad social», según la versión oficial.
Realismo socialista
Dos conceptos, compuestos por dos términos, caminan de la mano a lo largo de esta exposición: realismo socialista y la utopía soviética. El primero se concibió a sí mismo como «una suerte de vanguardia artístico-política, más sincronizado con la construcción política de la utopia soviética que con la propia vanguardia», dice el texto del comisario.
Los artistas que se insertaban en esta corriente tenían la no poco ambiciosa labor de «transformar la realidad de un poder político que se concebía a sí mismo como un demiurgo en términos artísticos». Es decir, alguien que, con sus obras, conforma y crea la nueva realidad. ¿Y cuál era esa nueva realidad? Pues la que quería trasladar al imaginario colectivo los gobiernos de Lenin primero, y Stalin después, una sociedad que deja progresivamente el campo para trabajar en la emergente industria, bajo un régimen comunista que canta las bondades del trabajo.
Todo tiene una función en esa sociedad que se presume ideal. La del proletario es contribuir a la cohesión del proyecto comunista, aportando su esfuerzo por la URSS; la del artista es mantener vivo ese espíritu.
Y en esa corriente, sobresale un hombre, Aleksander Deineka, con cuadros como 'Construyendo nuevos talleres', en que vemos a dos mujeres bajo una estructura metálica, el esqueleto de una nueva fábrica. O en 'Antes de bajar a la mina', cuadro de grandes proporciones con las figuras muy bien definidas, rotundas, con unos trazos muy oscuros, como procede en hombres que van a bajar a una mina. Son estas unas composiciones algo frías, aunque intentan introducir una atmósfera levemente onírica.
Prueba de esa asepsia como de laboratorio, sorprendentemente vanguardista, es 'Trabajadoras textiles' (1927), un lienzo que parece un plano de '2001: Una odisea en el espacio', en el que aparecen tres figuras femeninas con ropajes sobrios, blancos, neutros. Deineka formaba parte del sistema, es más, lo ensalzaba, pero en telas como esta, en la que los personajes aparecen serios, casi melancólicos, cabría pensar en esa actitud goyesca de supuesto desprecio al poder, en el famoso retrato de la familia de Carlos IV.
Luz 'en plein air'
Pero frente a estos temas más contenidos, en los que no hay burlas con el trabajo, aparece una serie de lienzos de gran colorido y luminosidad, de ambientes al aire libre, que recuerdan al Matisse ya liberado del fauvismo, comprometido con la placidez y el canto de la vida amable.
A diferencia del francés, en estos cuadros de Deineka aparecen bañistas, sin pudor en la desnudez, pero con líneas de ferrocarril y fábricas humeantes al fondo. Hay una técnica que bascula entre la nitidez figurativa y el brochazo más ágil, de recuerdo impresionista. Un amplio lienzo, inundado de luz, muestra a tres niños frente al mar que observan cómo un avión surca los cielos. Matisse podría haber titulado la escena 'Atardecer infantil'. Deineka la titula 'Tres futuros aviadores', poniendo al acento en la aportación de estos chavales a la causa nacional.
Otra parte importante de la exposición la conforman los cuadros de temática deportiva. Es la época en que el deporte empieza a gozar de una popularidad a escala mundial, e interesa proyectar una imagen victoriosa de potencias como la soviética. En estas representaciones, como en las de ambientes fabriles, aparecen a menudo las mujeres, una pieza más del engranaje de la maquinaria comunista.
En 'El Portero', sin embargo, un hombre de unas dimensiones gigantescas realiza una 'palomita' a lo largo de los más de tres metros de ancho, por uno de alto, que mide la tela. Son cuadros que hablan de actividades deportivas, pero lo hacen bajo una marcada mirada artística que trasciende la mera escena representada.
En 'Las desempleadas de Berlín' el tono no es ya tan ligero, sino más bien mortecino, con tres mujeres, y un bebé, con el gesto desolado de quien no ve cumplidas sus expectativas laborales. Al confrontar esa obra con las de los bañistas o los deportistas, Denieka propone un contraste entre esa vida supuestamente idílica, la comunista, y el ambiente opresor de la Alemania capitalista del periodo de entreguerras.
1- Esta noche dime que me quieres. Federico Moccia. Planeta
2- Prisionero en el cielo . Carlos Ruiz Zafón. Planeta
3- El jardín olvidado. Kate Morton. Suma de letras
4- El temor de un hombre sabio. Patrick Rothfuss. Plaza&Janés
5- El imperio eres tú. Javier Moro. Planeta
6- La palabra se hizo carne. Donna Leon. Seix Barral
7- Años lentos. Fernando Aramburu. Tusquets
8- El temblor del héroe. Álvaro Pombo. Destino
9- Diario de invierno. Paul Auster. Anagrama
10- La sonrisa de las mujeres. Nicolás Barreu. Espasa
1- Viaje al optimismo. Eduardo Punset. Destino
2- La soledad de la Reina. Pilar Eyre. La Esfera
3- ¡Vamos!. Arantxa Sánchez Vicario. La Esfera
4- El precio del trono .Pilar Urbano. Planeta
5- Ahora yo. Mario Alonso Puig. Plataforma
6- Gente tóxica. Bernardo Stamateas. Vergara
7- Todos los niños pueden ser Einstein. Fernando Alberca. El Toro Mítico
8- Los desafíos de la memoria. Joshua Foer. Seix Barral
9- Saber cocinar postres. Mariló Montero. Temas de Hoy
10- Por ti lo haría mil veces. Isabel Sartorius. Martínez Roca
1- Artzapezpikuaren besita. Adam Bodor/ Unai Elorriaga. Elkar
2- Lasterka. Jean Echenoz. Meettok
1- Garrako gerrak Oñatin. Gogoratu Guran Taldea. Intxorta
2- 1512 Nafarroaren konkistak. VV. AA. Txertoa-Abarka
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