El Círculo del Arte cumple 15 años. Hans Meinke explica el 'milagro'
ELENA SIERRA. Nos falta creer que podemos». Lo dice Hans Meinke, que desde hace muchos años cree que puede. Que puede convencer a los españoles de que poseer arte está al alcance de casi cualquiera. «Como un libro, el arte es perdurable y es asequible», sostiene. El Círculo del Arte cumple este año 15 y ha demostrado que la teoría cala en una parte del público. De los 10 socios amigos, sin cuota anual, que comenzaron la andadura hace década y media a los más de mil socios preferentes (que tienen descuentos del 20% en la adquisición de obra numerada de artistas contemporáneos o de los clásicos) de hoy, parece que sí se puede.
Hans Meinke (Palma de Mallorca, 1937) había trabajado en los primeros años del Círculo de Lectores como «joven asistente editorial». Entonces, su experiencia era la de «tratar de llevar el libro a todos los hogares porque es necesario para vivir», explica. La cultura, la belleza, son palabras que estaban ya en su discurso y lo siguen estando. «Hace 40 años era una propuesta que parecía rara», recuerda. Pero fue un éxito. Siguió ligado a esta manera de entender el fomento de la cultura durante años. Así de 1969 a 1980 trabajó en el Grupo Editorial von Holtzbrinck como coordinador de sus clubs de lectores en Francia, Italia y España y como administrador del club Discolibro en España. Y en 1980 se reincorporó al Grupo Bertelsmann como director general y administrador de Círculo de Lectores en España.
Orígenes
Ya en los 90 decidió que merecía la pena intentar lo mismo con el mundo del arte. Y surgió el Círculo del Arte, que quería «acercar la obra gráfica antigua y actual al público» en una especie de «milagro de los panes y los peces que nos permite hacer series pequeñas, multiplicar un bien escaso». Grabados, libros ilustrados, fotografías? Con el tiempo descubrirían que podían crear un «fondo propio con el que organizar exposiciones y hacer préstamos a otras entidades», de manera que su trabajo a favor de la cultura era doble. De ahí que hayan podido montar la muestra de aniversario 'Recordando a los maestros' (con Saura, Chillida, Pagola, Alberti, Gironella, Mariscal, Dalí y un largo etcétera de protagonistas, en su sala de Barcelona).
La premisa básica es que «las cosas bellas son más asequibles de lo que se piensa». Se trataba de convencer a la gente de que «con un poco de esfuerzo se puede tener algo bello». Veía cómo el público asistía a las exposiciones de Rembrandt o de Velázquez y se maravillaba; obviamente pocos pueden comprar esos cuadros, pero existen maneras de hacerse con la obra de otros autores. Si además alguien se encarga de ponerla a nuestra disposición de manera exclusiva, reducida, asesorada, mejor que mejor.
«Los editores lo tenían más fácil cuando comenzaron con las experiencias de clubes de lectores», reconoce. «Existía ya una cultura del libro y hoy en día, aunque no hay más buenos lectores sí hay más lectores», explica Meinke. En su caso, además de poner al alcance de más aficionados la obra de algunos artistas, se requería un «proceso educativo» parejo que al parecer va dando sus frutos. «Queríamos ir afinando el gusto estético y la educación de nuestros potenciales socios», como anteriormente se había hecho con los amigos literarios.
Y los resultados se dejan ver en el campo del arte. Explica Meinke que en la selección que hacen ahora los socios se ve esa evolución de su gusto. «Antes apostaban por lo ya conocido, pero ahora se dejan guiar por su intuición y compran obra de artistas desconocidos». Porque el Club tiene obra de Goya (de hecho han prestado para varias exposiciones algunas de sus joyas originales) pero da paso a nuevos nombres. «Lo bueno se impone siempre aunque lo haga lentamente». Y habla del asturiano Hugo Fontela, de 23 años, que acaban de empezar a 'trabajar'. «Aquí Javier Pagoda entró por recomendación de Antonio Saura en el año 94», recuerda. «No es comercial en el sentido clásico, no se vende fácilmente pero tiene su público».
El trabajo de estos quince años ha sido «de sangre, sudor y lágrimas», se ríe el director del Club, «y de grandes satisfacciones. Saber que hay socios que tienen un Chillida y son felices por eso es una satisfacción», explica. «Se nota un deseo de poder permitirse esos caprichos, de dejarse asesorar en la compra de lo que puede terminar siendo una colección». Pero Meinke reconoce también «que no está fácil ser coleccionista en España». Otro de los detalles de su Club del que se siente orgulloso es «del hecho de que aquí la gente no compra para especular, sino porque le gusta rodearse de cosas hermosas».
Cuestión de tiempo
¿Pero cómo es ese coleccionista del Círculo del Arte? El director no se atreve a cerrar mucho el perfil, pero sí da unas pinceladas. «Muchos son lectores, tanto de libros como de prensa. Y según esos conocimientos que adquieren leyendo y observando nos proponen nombres», asegura Meinke. «Hay muchas parejas jóvenes que están decorando su casa y quieren hacerlo con cuidado. La suya es una apuesta a largo plazo», continúa. «También los hay que llevan tiempo y ya no tienen espacio en las paredes para colgar lo que adquieren, así que hemos diseñado para ellos un estuche de obra gráfica», dice, consciente de que eso significa que muchos de sus socios son fieles y confían en el asesoramiento del Club.
Para ellos llevan trabajando 15 años. Para animar a otros nuevos se han colgado ya en la red, con el objetivo de darse a conocer más allá de sus fronteras de siempre. «Queremos legar a otros países (ya tenemos algunos socios de fuera) y exportar a nuestros artistas porque tienen calidad para ello», dice Meinke insistiendo mucho en la calidad, otra de sus palabras clave.
1- Prisionero en el cielo . Carlos Ruiz Zafón. Planeta
2- El jardín olvidado. Kate Morton. Suma de letras
3- El temor de un hombre sabio. Patrick Rothfuss. Plaza&Janés
4- Tiempo de Arena. Inma Chacón. Planeta
5- Libertad. Jonathan Franzen. Salamandra
6- El puente de los asesinos. Arturo Pérez-Reverte. Alfaguara
7- El imperio eres tú. Javier Moro. Planeta
8- La brecha. Toti Martínez de Lezea. Maeva
9- El el país de la nube blanca. Sarah Lark. Ediciones B
10- El verano sin hombres. Siri Hustvedt. Anagrama
1- Viaje al optimismo. Eduardo Punset. Destino
2- La comida de la familia . Ferrán Adrià. RBA
3- Steve Jobs. La biografía. Walter Isaacson. Debate
4- El precio del trono .Pilar Urbano. Planeta
5- ETA. Las claves de la paz. J. Eguiguren y L.R. Aizpeolea. Aguilar
6- La soledad de la Reina. Pilar Eyre. La Esfera
7- La economía del miedo. Joaquín Estefanía. Galaxia Gutenberg
8- Viñetas para una crisis. El Roto. Mondadori
9- Toma un café contigo mismo. Walter Dresel. Planeta
10- Paseos con mi madre. Javier Pérez Andújar. Tusquets
1- Dorian Greyren egiazko erretratua. Aitor Arana. Txalaparta
2- Sakoneta. Xabier Mendiguren. Elkar
3- Zaharrak ez zuen hil nahi.Gaizka Zabarte. Susa
1- Portugueta-hautatu baliokidea. Roberto Tejera. Elkar
2- Zu zara orain txoria. Mikel Etxaburu. Elkar
3- Kukutza. Lutxo Egia. Txalaparta
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