Mercado de Santo Tomás 2008

Santo Tomás, la madre de las ferias


El premio Joven Productor 2009 nos anima a comprar queso, pastel vasco, txakoli...

Maribel Martínez

Todo está ya a punto para que Bilbao acoja el tradicional mercado de Santo Tomás, el gran encuentro anual en el que los baserritarras bajan de sus caseríos para vender sus mejores productos obtenidos en otoño. No es para menos, ya que cada año miles de asistentes inundan El Arenal durante el primer día de invierno. El año pasado, hasta 150.000. Idiazabal, txakolí, hortalizas, verduras, dulces… sin olvidar los capones y pavos, y, como no, el talo con chorizo y la botella de sidra o txakoli para cuando el hambre aprieta.

Un surtido de lo más variado para que un 21 de diciembre más –y ya van 63­– los vizcaínos puedan llevarse a casa productos de la tierra de los que disfrutar en familia durante las comilonas de Navidad. No en vano, Santo Tomás ha sido siempre la antesala de las fiestas, la última oportunidad para llenar la despensa con viandas directamente de los XXX productores que este año participarán. «En Vizcaya hay una cultura de feria muy fuerte», afirma Aser Astorgano, productor de queso idiazábal. «A la gente le gusta ir a comprar a estos mercados tradicionales porque sabe que va a encontrar productos de gran calidad, y Santo Tomás es sin duda la más importante del año».
Para Aser este es su tercer año en la feria como elaborador de Pagobieta, un queso de media curación que produce en Ubidea. Es un año muy especial para él, ya que en la pasada edición de la feria, se hizo con el premio al Joven Productor. “«¡Y sólo en mi segundo año!», exclama encantado. «Los premios nos dan un buen empujón, nos hacen estar en boca de todos, y en tiempos tan difíciles como los que corren, es algo muy importante».

Como productor de idiazábal que es, Aser barre para casa cuando recomienda que en Santo Tomás no dejemos de pasear entre los puestos de queso para probarlo. «Yo suelo decir que no sólo vendemos queso. Nos gusta explicar cómo lo elaboramos, incluso dónde echamos a pastar las ovejas. No es como ir a comprar a un supermercado».

Queso con medallas

Aunque a la gente parece que cada vez le cuesta más comprar –«antes lo normal era vender un queso; ahora, es más común que la gente compre un cuarto o medio»–, Astorgano no duda en que tanto la calidad como el reconocimiento de sus quesos será un atractivo para que la gente lo incluya en su cesta de la compra. «Este año hemos conseguido una reconocimiento internacional muy importante: hemos logrado 41 medallas en el certamen World Cheese Award», explica.
Pero Santo Tomás no es sólo queso. Astorgano, reconoce su debilidad por el pastel vasco, que «poco a poco está consiguiendo hacerse un hueco muy importante gracias al esfuerzo de sus productores», y el buen momento que vive el txakoli. «Realmente, todos los productores llevamos tiempo haciendo esfuerzos muy grandes para ofrecer productos de muy alta calidad». Y es que, para este joven productor, «Santo Tomás no suele defraudar… si la climatología no lo impide».