La mala aplicación de las cremas solares incrementa el riesgo de cáncer

La mayoría de los españoles está en la inopia cuando toma el sol en la playa. Con la mente en blanco y el ruido de las olas, todo es paz y tranquilidad; y con una buena
capa de crema protectora no hay rayo ultravioleta que valga. ¿O no? Pues parece que conviene matizar: «Un trabajo estadounidense ha demostrado que el uso erróneo de estos productos aumenta el riesgo de padecer cáncer de piel», previene el farmacéutico Josep Montero, miembro del Grupo Español de Fotobiología.
Una paradoja comprensible cuando se repara en los hábitos del consumidor medio; mucha gente se aplica mal el fotoprotector, y luego se expone alegremente a la radiación
ultravioleta sin sospechar que está corriendo un grave peligro. Así, en el peor de los casos, puede aparecerle un melanoma, un tumor poco frecuente y muy agresivo al que le bastan 3 milímetros para acabar con la vida del 70% de los pacientes. Y en el mejor, será un carcinoma -curable en muchas ocasiones sin necesidad de cirugía-, propio de
campesinos y marinos. Uno y otro surgen por razones distintas: el melanoma se origina por un abuso intenso pero intermitente del sol -por ejemplo, tres semanas de 'achicharramiento' al año -, y el segundo evoluciona por una exposición continuada.
Según un estudio elaborado por los laboratorios Isdin, casi la mitad de las personas comete dos errores de bulto: «Apenas el 53% se lo aplica en casa con la piel seca, y sólo el 63% espera a que se absorba bien el producto -media hora- antes de exponerse a la radiación solar», detalla Josep Montero, coautor del informe. Y es más, una gran
parte de estos usuarios diligentes tampoco se salva de la quema estival por tener demasiado remilgos. «¿Hay que pringarse! Un varón de 1,70, por ejemplo, tiene que ponerse unos 30 miligramos -más de la mitad del tubo- para protegerse de la cabeza a los pies». O lo que es lo mismo, por cada brazo o pierna se recomienda esparcir una cantidad equivalente a la que cabe en una cuchara de té (dos miligramos por centímetro cuadrado de piel).
Y bien, ¿hay quien se embadurna como se debe? Pues sí, en las antípodas, donde las campañas de prevención han calado tan hondo que no hay compatriota de Nicole Kidman que pase desapercibido en un partido de tenis. Mientras los latinos se desabrochan con generosidad la camisa bajo un sol de justicia, ellos se sientan a la sombra con visera y la nariz brillante de crema protectora. La vida les va en ello: en su país, el 80% de los cánceres son tumores cutáneos. Una combinación fatal -altas temperaturas y palidez nívea de la mayoría de la población- planea sobre sus cabezas casi todo del año.
Aunque ya no se presente tan amenazadora como antes, porque «gracias a las precauciones y el diagnóstico precoz, no sólo ha disminuido la incidencia de melanomas sino también la mortalidad», explica José Luis Pérez Díaz, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de Cruces y presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología. En el resto de países desarrollados se pinta otro paisaje: el Congreso Mundial de Cáncer de Piel celebrado en Austria ha dado la voz de alerta al reconocer que «en 2010 una de cada 50 personas estará afectada».
El dermatólogo Manuel Asín Llorca, fundador en Alicante de la Asociación de Prevención del Melanoma, encuentra lógica esa progresión: «De críos, les tocó vivir el culto desaforado al sol, de ahí que sufrieran quemaduras y más de alguna insolación. Tengamos en cuenta que, hasta hace 25 años, los fotoprotectores se conocían muy poco en España». Lo que se llevaba era echar mano de potingues -mezcla de aceite de oliva y yodo- para 'freírse' en un tiempo récord.
Los bebés, a la sombra
Aunque mucho ha llovido desde entonces, la piel 'no olvida'. El daño en las células se va acumulando irreversiblemente, y si existe una predisposición genética puede desencadenarse un tumor cutáneo. Carlos Guillén, jefe del Servicio de Dermatología del Instituto Valenciano de Oncología, deja claro que el factor clave reside en la
intensidad y repetición de las lesiones: «Las alteraciones genéticas se reparan por la noche, pero cuando son frecuentes, llega un momento en que esa reparación empieza a fallar y, por eso, aparecen manchas marrones, sequedad y, en último extremo, un melanoma».
Para evitar esa fatalidad, nunca hay que bajar la guardia; sobre todo en junio y julio, cuando la radiación ultravioleta es más intensa. Y a la hora de proteger a los niños, deben redoblarse las cautelas, pues está comprobado que el 80% del daño solar se padece antes de los 20 años. El uso de cremas es determinante: si en la infancia y adolescencia se usa un fotoprotector de 15 ó más, se reducen las posibilidades de padecer cáncer en un 75%.
Así que más vale empezar con buen pie, «y tomar el sol con la cabeza», como aconseja Manuel Asín Llorca. «¿Seamos sensatos! Las virtudes del astro rey -un excelente antidepresivo- son bien conocidas, pero no hay que exponernos salvajemente, y mucho menos a los pequeños». Hasta los 3 años, deben estar a la sombra y, por supuesto, mmientras no cumplan los 6 meses, la playa les está prohibida. «Tienen toda la vida por delante para ponerse morenos sin lamentarlo después».
TUMORES CUTANEOS
Cáncer de piel no melanoma:
Surge debido a un exceso permanente de radiación solar, propio de marinos y campesinos.
El carcinoma de células escamosas se desarrolla en las capas intermedias de la epidermis y supone el 20% de los tumores cutáneos. Aparece normalmente en áreas que han estado expuestas al sol, como la parte superior de la nariz, orejas, frente, labio inferior y dorso de las manos. Suele surgir como un abultamiento rojo y duro. A través del sistema linfático puede extenderse a cualquier parte del cuerpo.
El carcinoma de células basales representa el 75% de tumores y es menos agresivo. Afecta a la capa inferior de la epidermis y se enquista en la cabeza y el cuello. Rara vez
se propaga. Se presenta como un abultamiento brillante.
Cáncer de piel melanoma:
Se desarrolla en las células que producen la melanina, como consecuencia de un abuso intenso pero intermitente del sol. Es el tumor cutáneo menos común -el 5% de los casos- y el más grave. Se localiza preferentemente en áreas no expuestas de forma habitual, como la espalda y piernas. Es una lesión pigmentada asimétrica, con bordes irregulares,
color variado o diámetro mayor de 6 milímetros. Puede expandirse por la sangre o el sistema linfático.
Tratamientos sin cirugía:
Contra los carcinomas basocelulares, existe ahora la terapia fotodinámica, además de la crema Imiquimod. La técnica fotodinámica supone la destrucción selectiva de las células cancerosas gracias a la irradiación controlada de una lámpara, tras la aplicación de un ungüento que las hace sensibles a la luz.

· Información meteorológica de tu localidad.
· Previsión meteorológica para 5 días.
· No vayas a la playa sin ver el tiempo en Bizkaia.


