Centenario de EL CORREO 1910-2010

100 noticias del siglo.

1951 Ciudadano Hearst

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100 noticias del siglo - Centenario de EL CORREO

Ciudadano Hearst

Cuenta la leyenda que el empresario George Hearst ganó un periódico, el "Examiner" de San Francisco, jugando al póker. Era un diario pequeño y deficitario, y el empresario accedió a dejarlo en manos de su hijo, un joven que no sabía qué hacer con su vida. Aquel joven era William Randolph Hearst y en dos años consiguió multiplicar por diez la tirada del "Examiner". Lo hizo llenando el periódico de noticias bomba. Que esas noticias tuviesen algo que ver con la realidad daba igual. Hearst fue el inventor del sensacionalismo y sobre ese cimiento construyó un imperio periodístico y financiero. Llegó a tener una treintena de periódicos y cerca de veinte revistas. Su presencia fue constante y decisiva en seis décadas de historia americana. En 1935 se calculaba que su fortuna ascendía a los doscientos millones de dólares.

Los diarios de Hearst estaban escritos por reporteros de colmillos afilados. Eran capaces de inventarse cualquier cosa, también de provocarla. Incluso una guerra. En 1898 y con Cuba como excusa, Hearst se encargó de tensar al límite las relaciones entre Estados Unidos y España. Cuando algo explotó a bordo del "Maine", Hearst señaló a los españoles y el presidente McKinley no tuvo más remedio que declarar una guerra en la que no creía.

Además de pocos escrúpulos y mucha ambición, Hearst tuvo un gran olfato periodístico. Consiguió que muchos de los mejores trabajaran para él. Ambrose Bierce, por ejemplo. También Mark Twain y Jack London. En 1941 Orson Welles se basó en él para componer a uno de los grandes personajes de la historia del cine, el protagonista de "Ciudadano Kane". Se sabe que Hearst intentó por todos los medios evitar el estreno de la película. Llegó a meter una menor desnuda y un fotógrafo en la habitación donde se alojaba Welles, que se enteró de la trampa y pudo evitarla. William Randolph Hearst murió el 14 de agosto de 1951, a los ochenta y nueve años. Los periódicos españoles se hicieron eco de la noticia resaltando su condición de "magnate". Que Hearst fuese un radical anticomunista hizo que la prensa del Movimiento olvidase lo de Cuba. La crítica se la dejaron a la prensa extranjera. Tras la muerte de Hearst, EL CORREO reproducía un duro editorial del "Manchester Guardian": «Incluso ahora resulta difícil pensar en él con piedad. Quizá ningún otro hombre haya hecho tanto como Hearst para rebajar el nivel del periodismo».

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