Basauri ya tiene sus dos estaciones

La estación de Casco Viejo, en Basauri

LEIRE PÉREZ

La llegada del metro a Basauri no ha sido una tarea fácil. La complicada orografía del municipio y la necesidad de crear una estación que prestase servicio a barrios y calles situados a diferentes niveles ha supuesto un auténtico quebradero de cabeza para los encargados del proyecto. Fueron necesarios bocetos y bocetos hasta que los responsables de ETS, la empresa dependiente del Gobierno vasco encargada de la realización de la obra civil, cayeron en la cuenta de que, en realidad, tenían la solución más cerca de lo que pensaban, en la estación de Casco Viejo. Sería ésta la que tomarían como modelo para construir el que será el último apeadero de la Línea 1 por el sur.

En Bilbao, los técnicos tuvieron que emplearse a fondo para idear una solución práctica que permitiese unir el subsuelo con la zona de Mallona. Y lo consiguieron mediante un ascensor que atravesara la pared de roca en cuestión de segundos y que transportará a los pasajeros al exterior con la máxima comodidad posible y sin tener que enfrentarse a decenas de escaleras.

Este elevador marcó un hito en su momento y ha servido como ejemplo a los ingenieros de ETS a la hora de construir la estación de Basauri. Lógicamente, el paso del tiempo y la experiencia acumulada ha servido para mejorar la fórmula original. «La entrada y salida estarán enfrentadas, es decir, se accederá por un lado y se saldrá por el contrario», aseguran. Una novedad con la que pretenden «ajustar los tiempos y evitar que se generen colas en la boca de la parada».

El elevador de Basauri tendrá capacidad para 24 personas y salvará los 47 metros de desnivel existentes entre la calle Guipúzcoa -en lo alto del municipio- y la parte más baja de El Kalero. Según reconoció el director de obra de ETS, Rafa Marcano, «era la única alternativa posible para salvar un empinado recorrido en el que la dureza de la roca impedía instalar escaleras al uso». A pesar de la complejidad de la obra, el 11 de noviembre a las 11 de la mañana, una hora que coincide con un paro laboral convocado por los sindicatos y que pone en pelibro el acto, el ascensor abrirá sus puertas en el centro de Basauri, un día señalado además en el calendario como el del 16 aniversario del suburbano.

Pasillo rodante

El segundo acceso, situado en la calle Bidasoa, también estará preparado para el viernes. La entrada es un calco de la situada en la plaza Unamuno. Los residentes en El Kalero se adentrarán en la caverna a través de un pasillo rodado de cien metros de longitud, similar aunque de menores dimensiones que el del Casco Viejo.

El último de los accesos a la segunda estación de Basauri dispone de la misma apariencia que el que permite entrar a la estación del Casco Viejo por la plaza de San Nicolás. Allí, un desnivel de 24 metros separará la calle Basozelai de las entrañas de la estación. Para corregir la brecha se han instalado varios tramos de escaleras mecánicas.

Además de cuestiones constructivas, Basauri incorpora novedades técnicas y estéticas respecto al resto de estaciones. La prolongación de la línea pasará a la historia por haber sido «el mayor reto constructivo al que se ha enfrentado el suburbano». Avanzar en el tramo de 2,3 kilómetros ha sido muy complicado. Los operarios se encontraron desde piedras ya conocidas hasta una "paleovaguada" y areniscas calcáreas que impidieron avanzar al ritmo previsto y obligaron a reforzar el tajo con tres turnos de trabajo.

Vista de la estación del metro en el centro de Basauri. /Jordi Alemany